LADY MARIAN​

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Pezio y la felicidad

Picture of Redacción 'The Gastro Times'

Tomando a sorbitos un buen café turco, leo un artículo en un periódico de izquierdas ( de los de toda la vida) una  pregunta que me hizo reflexionar: ¿podría haber hecho más con mi vida?

Los momentos de satisfacción con uno mismo duran un suspiro, escribe en un ensayo la filóloga francoestadounidense Marina van Zuylen. Estar en el punto medio en vida y no entre los triunfadores preocupados por su legado no tiene nada de malo y  pienso en mí, en mi círculo cercano, en la gente normal, ¿es tan malo no haber triunfado de verdad? Y digo de verdad, refiriéndome de cara al público , porque yo me considero, sin lugar a dudas , una triunfadora.

Dejad que os cuente una anécdota. Me eduque en un colegio de monjas hasta que le supliqué a mis padres que me dejasen hacer COU EN UN INSTITUTO. Perdón, os cuento la anécdota. Cuando de chiquitina las monjas me preguntaban que quería ser de mayor, yo, sonrisa en boca y uniforme puesto, siempre contestaba lo mismo: ¡yo quiero ser FELIZ! No cuento las reacciones ni las miradas de extrañeza de que esa niña rubia y delgaducha dijese eso. Y ahora, en esta edad madura que llevo por bandera, si me preguntan, sigo contestando lo mismo. 

Creo firmemente que es el objetivo de todo ser humano que tenga las necesidades básicas cubiertas y no tenga  problemas de salud. El resto de los problemas… Hay que saber enfocarlos y como, dijo el filósofo y matemático Bertrand Russell, todo es cuestión de percepción. Y la percepción de mi vida es muy positiva, amén de que soy una persona afortunada y agradecida, y aunque sé que está de moda el fluir, el positivismo, yo, de verdad, lo practico.

De hecho, el pasado domingo, lo practiqué yéndome a comer a PEZIO, un pequeño y coqueto restaurante en el siempre maravilloso enclave de  Cabo de Palos, donde Leo y Pilar te hacen sentir como en casa nada más cruzar sus puertas y donde la materia prima es tan exquisita que no se necesita casi nada más, prueba de ello es el sashimi de atún que nos tomamos. El arte de Leo en la cocina es indiscutible y, si no, vayan y prueben su gazpacho marinero. Lo dicho, yo soy feliz así, escribiendo, comiendo, paseando y repartiendo amabilidad a quien se cruza en mi camino. Y tú, ¿que quieres ser de mayor?

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