Fotografías: Ana Bernal.

Cuarentaytrés, el restaurante del Puerto de Cartagena donde deleitarse con el atún rojo

Concha Alcántara

Cinco años ha tardado en ver la luz el proyecto de Cuarentaytrés, el restaurante de Zamora Company en Cartagena. Y seguramente porque se dilató en el tiempo más de lo que esperaba la empresa, su puesta en marcha ha resultado muy prometedora. Todo ha sido pensado y repensado con tiempo y calma. Apenas dos meses después de su apertura, este establecimiento situado en un lugar privilegiado del puerto ya ha conseguido hacerse un hueco destacado en la restauración de la ciudad, y cuenta con lista de espera todos los fines de semanas.

 “Hemos dado mucha importancia a lo local en todo el proceso porque este espacio persigue difundir la gastronomía y la cultura de Cartagena. El objetivo es convertirnos en un referente dando protagonismo a los productos de la tierra”, explica el gerente del espacio, Íñigo Ochoa. “La motivación de Zamora Company es participar en el desarrollo de la ciudad y enriquecer la oferta de Cartagena. En la filosofía de todo el proyecto está devolver de alguna manera a la ciudad lo que la ciudad les ha dado”.

El germen de este proyecto surge cuando la familia Zamora planea hacer un gastromercado en este edificio del puerto que antiguamente albergaba la Cámara de Comercio de Cartagena. Sin embargo, esa idea cambió porque se estimó que la fórmula era más adecuada para grandes ciudades con mucho turismo. Así surgió el concepto actual, en el que la apuesta está en el producto y la cocina local, y que combina un restaurante con una gran terraza, un salón de eventos y una tienda dedicada a Licor 43.

El proyecto está dirigido por el chef Pablo González Conejero junto a otros dos cocineros,  Adrián Costa y Pedro Ortega. La finalidad, en palabras de Pablo González, «es contar a través de la cocina como es Cartagena: su clima, su cultura y su gente». Y nada mejor que un jefe de cocina de la ciudad para hacerlo. Ortega es el que está día a día al pie del fogón en el restaurante junto a Juan Banda. Es hijo de Alfonso Ortega, una referencia en la restauración de la ciudad portuaria, con el que comenzó a trabajar con 18 años. Luego su experiencia profesional le ha llevado a trabajar con Alberto Chicote en Nodo, con Dani García en Tragabuches o con Quique Dacosta en Denia, donde fue su segundo de cocina. También llegó hasta Hong Kong, donde dirigió dos restaurantes de cocina española. “Siempre he querido volver a Cartagena y con este proyecto surgió la oportunidad. Ofrecemos una cocina de mercado y basada en el producto con una vuelta pero sin artificio. A nivel cocina, lo hemos diseñado todo, está hecha por y para cocineros”, destaca.

El local tiene 2.000 metros cuadrados distribuidos en dos plantas y cuenta con tres cocinas, una de ellas abierta al público donde los chefs trabajan en un showcooking continuo para fomentar la conexión con el cliente. En esta cocina tiene un lugar destacado la espectacular campana de acero corten de 150 metros lineales.

Cuaretanytrés cuenta con dos salones con capacidad para 150 personas, una zona de mesas altas con taburetes y en el exterior una gran terraza con vistas al puerto. Al final del restaurante se encuentra la tienda ‘Shop 43‘, la única del mundo dedicada en exclusiva al emblemático licor de Zamora Company. La planta de arriba está reservada para celebraciones y ya tienen en marcha varias bodas.

PROPUESTA GASTRONÓMICA

La propuesta gastronómica de Cuarentaytrés gira en torno a tres pilares: el atún rojo, los arroces y las brasas. El atún rojo tiene un especial protagonismo y cuenta con un espacio propio en la carta bajo el epígrafe ‘Nuestro Atún Rojo Fuentes’, porque como destaca Pablo González “contamos en esta región con el mayor productor de atún rojo del mundo y eso hay que ponerlo en valor. Queremos convertir Cartagena en la ciudad del atún”.

Los amantes de este pescado aquí se van a deleitar porque la calidad es excepcional y el sabor, inmenso. Lo trabajan en diferentes cortes y ofrecen opciones como sashimi de ventresca con chimichurri asiático, morrillo en escabeche, dados picantes, bollitos al vapor y carrilleras a la bordalesa. Cada una de las propuestas tiene como finalidad que el producto se luzca. También tienen un arroz con atún rojo que destaca por su melosidad, como subraya Ortega. El de los arroces es otro apartado que destaca en esta carta y ofrecen caldero o con chato murciano entre otras.

Otro de los aspectos singulares de este .lugar son las brasas, con las que ofrecen una cocina primigenia ligada al fuego para elaborar carnes, pescados y verduras de kilómetro cero, donde el producto adquiere unos matices singulares. “No queremos enmascarar el producto. Y tenemos la intención de evolucionar a través de esta propuesta”, señala Ortega. “Con las brasas, lo que destaca es la desnudez del producto y el sabor que se consigue es único”, recalca González Conejero.

La carta tiene guiños a la empresa que hay detrás del proyecto y a Cartagena, como la ‘Ensaladilla 5 de 43’, que lleva los cinco ingredientes reconocidos de Licor 43, es decir, limón, naranja, cilantro, té y vainilla; los mejillones Mar de Frades, un vino emblemático para la marca, o la tarta 571-/9A, homenaje al grupo musical cartagenero Arde Bogotá, que es la típica tarta local con almendra, crema, bizcocho, merengue y cabello de ángel presentada con ese giro que le han dado a todos los platos. «Este es un restaurante para que puedas venir a comer cada día y no te aburras”, concluye González Conejero.

Juan Aranda, Pablo González Conejero, Iñigo y Pedro Ortega, en el restaurante.

Juan Banda, Pablo González, Iñigo Ochoa y Pedro Ortega, en el restaurante ‘Cuarentaytrés’.

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